domingo, 5 de febrero de 2017

Artes marciales como remedio frente al acoso escolar

Seguramente si hacemos memoria de nuestros años de colegio e instituto, recordaremos muchos casos de acoso, ya sea en carne propia o siendo testigo de ello.
Una situación común en las escuelas es el acoso al típico niño introvertido y tímido. Debido a esta situación él se convierte primero en el abusón de los que lo acosaban y después él mismo se convierte en acosador de otras personas ya que en su mente genera un patrón de conducta vengativa que viene cargado con resentimiento, culpa o frustración  que muestra de forma violenta y hacia personas que muy probablemente representan en su subconsciente lo que él mismo fue.
Hay numerosas formas de combatir el acoso pero debido a la temática del blog, voy hablar de las artes marciales como solución frente a este problema.

Todos los que practicamos artes marciales, sabemos que cualquier estilo sirve para darle confianza y seguridad al individuo. Muchos de nosotros nos iniciamos en esta práctica a temprana edad -en mi caso a los 7 años- buscando aumentar la autoestima, o, en mi caso, como un método para canalizar mi energía.
En la actualidad podemos ver a numerosos maestros que promueven sus gimnasios y sistemas de defensa como programas anti-bullyng  con la finalidad de captar más alumnos en sus gimnasios y tener así mayor éxito.

Pero aquí tenemos un problema que hay que tomar muy en cuenta. La mayoría de los instructores están preparados para enseñarle a sus alumnos como patear, golpear, moverse, defender, o acondicionarlos física y mentalmente para pelear. Pero hasta ahí llegan sus capacidades. La mayoría no están capacitados para afrontar un problema social  y psicológico  como lo es el acoso, ya que no tienen estudios acerca del comportamiento humano, la conducta psicológica y no saben a ciencia cierta como van a responder sus alumnos a sus enseñanzas. Son muy pocos los maestros que hacen equipo de trabajo con psicólogos, sociólogos o especialistas profesionales en la materia. Solo enseñan a sus alumnos que hay que defenderse y pelear contra el acoso, lo que hace que el proceso victimológico se mantenga y en muchos casos aumente. En pocas palabras hacen del acosado un acosador.
Es por esto que  todos los instructores de artes marciales que promueven sus escuelas y sus enseñanzas como métodos anti-bullying deberían tomar cursos de psicología o de conducta humana, etc.  para que no promuevan cosas como acabar con el acosador, ya que sólo son posturas de resentimiento y de falta de empatía, que no generan resultados positivos y que no solucionan nada en la erradicación de este problema social.

Sin embargo, pese a estas situaciones, las artes marciales son una muy buena forma de combatir el acoso escolar, debido a que proporcionan mucha confianza en uno mismo.

Aunque parezca contradictorio, existe una frase muy acorde con lo que suele ser la realidad de muchos de nosotros: "las artes marciales te enseñan a no pegarte", y esto es debido a que un practicante de artes marciales, en determinadas situaciones, desde la confianza de saber que se puede defender, prefiere rehuir el problema y ahorrarse complicaciones.

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