miércoles, 17 de mayo de 2017

Mi maestro de karate

Como ya dije en la entrada anterior, hoy voy a hablar del que fue mi maestro de karate durante 10 años.
Fermín ,"Sargento Playu", es Entrenador Nacional, cinturón negro 5º DAN de karate shotokan. Además de esto, es diplomado en Marina Civil, cuenta con el título de TAFAD y es fisioterapeuta.
Es una persona muy entusiasta sobre todo con el deporte ( kárate, atletismo, ciclismo...) además de muy buen maestro. Nos enseñaba valores como el esfuerzo, la constancia, respeto a los demás (esto está recogido en el Dojo Kun, los "mandamientos" del karate, algo que nos hacia repetir en voz alta a menudo).
Las clases no eran aburridas. En todas ellas siempre nos tenía algún ejercicio nuevo para motivarnos, además de hacernos sudar la gota gorda. Es muy estricto y nos hacía entrenar muy duro, pero pese a esto, siempre íbamos con ganas al gimnasio. No nos hacia las típicas clases de karate muy tradicionales, sino que siempre inventaba algún ejercicio para hacernos sufrir. Cuanto más contento venía al gimnasio, más cansados salíamos nosotros.

Recuerdo algunas buenas anécdotas:

Cuando estábamos haciendo técnica o katas, y nos veía vaguear, se ponía al lado nuestro con una sonrisa amenazante. Tenía dos amigas, "Susana" y "Manolita", dos varas de madera muy dura con un alto poder de convicción. Cuando las sacaba a pasear, como si fuera una coreografía, todos bajábamos la posición y se multiplicaba el "kimé" (intensidad) en las técnicas.

Todos los años, el día de Reyes, sacaba sus guantillas despellejadas y curtidas en mil batallas y hacía combate con nosotros, dejando claro el porqué él es el maestro.
También nos solía decir, al sector joven de la clase, que los videojuegos nos atontaban, y que provocaban en nosotros el no saber donde está la derecha y la izquierda. Llamadme loco, pero creo que los videojuegos no le gustan demasiado.
Cierto día, hicimos ejercicios de estiramientos. Un servidor tuvo la "suerte" de ponerse con él. Cabe decir que tengo el síndrome del azulejo, es mas fácil partirme que doblarme. Nunca pensé que mi cuerpo pudiera llegar a doblar tanto sin dislocarme ninguna articulación. Después de ese día me decía alguna vez "Iván te veo muy poco flexible, tendremos que hacer otra sesión de estiramientos". Tengo otras anécdotas que se quedarán en mi recuerdo, y algunas que no debo contar aquí.

Por último, decir que es un fenómeno en todos los aspectos. Gracias maestro, OSS.


PD: Os recomiendo su blog, que aunque lo tiene un poco abandonado, tiene algunas entradas muy interesantes.
http://cimafermin.blogspot.com.es/